jueves, 2 de junio de 2016

Mousse de espárragos verdes

Mi intención inicial era hacer un gazpacho de espárragos verdes: hace muchos años ví la receta, pero no la guardé, y no he sido capaz de encontrarla. Pero buscando por la red me he encontrado varias recetas curiosas, como ésta que os traigo hoy, que os puede valer como un entrante un poco alternativo, o incluso podéis llamala 'revuelto de espárragos deconstruido'. Lo cierto es que, a pesar de que el aspecto no es muy atractivo, a mí me ha gustado mucho, y al final me he puesto morada de mojar picos y regañás. Os animo a que lo probéis... ¡¡sin prejuicios!!


Ingredientes


1 manojo de espárragos verdes
1 puerro
1 huevo
Aceite de oliva virgen extra, pimentón, sal







En primer lugar trocemos el puerro muy menudo, y lo sofreimos durante 10 minutos a fuego suave en un sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra.

Mientras tanto, eliminamos la parte dura de los espárragos verdes, y troceamos el resto en pedazos pequeños.

Cuando el puerro esté tostado y blando, añadimos los espárragos y un poco de sal, y dejamos rehogar durante otros 10 minutos, hasta que se ablanden un poco los espárragos.

Retiramos del fuego y colocamos la mezcla en el vaso de la batidora.

En la misma sartén, añadiendo unas gotas de aceite, freimos el huevo (lo que leéis es correcto, freimos el huevo), de forma que no quede demasiado cocinado. Y lo añadimos también al vaso de la batidora.

Lo pasamos todo por la batidora hasta dejarlo lo más fino posible, y lo dejamos templar.

Yo lo he servido a temperatura ambiente, añadiendo un poco de pimentón (dulce o picante, como queráis), y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

¿Véis todos esos piquitos de la foto? Pues todos y alguno más me he zampado, venga a mojar. Un aperitivo muy diferente.

lunes, 30 de mayo de 2016

Croquetas de puchero

Después de tanto tiempo sin publicar ninguna receta me he hecho el propósito de recuperar mi afición por cocinar, por probar cosas distintas, o las de siempre, y por intentar que los míos coman lo más variado posible. Creo que mis niños son tan difíciles para comer... que he sentido que me han ganado todas las batallas. Pero como soy cabezona hasta decir basta, pienso seguir intentándolo. Así que hoy vuelvo con posiblemente la receta favorita de mi hijo Pablo: croquetas caseras. Casi se niega a comer croquetas fuera de casa, que no sean de pollo, en fin... es difícil, difícil. Hace poco las pedimos en un bar y eran muy parecidas a las mías... y el pobre me dijo '¡Es que hace mucho que no las haces!', con una carita de pena... Así que las he preparado, y se ha zampado 16 de una sentada... y el pequeño no las ha probado (la alegría no podía ser completa). Espero que a a vosotros también os gusten.



Ingredientes (unas 35 croquetas pequeñas)


150 gr de carne cocida de puchero (pollo y/o ternera)
1 cebolla
2 vasos de leche
50 gr de maicena
50 ml de leche para disolver la maicena
Aceite de oliva virgen extra
Sal y nuez moscada
Huevo batido
Pan rallado
Aceite para freirlas




En primer lugar vamos a desmenuzar la carne del puchero. Yo no suelo pasarla por la picadora, prefiero hacerlo con las manos.

Picamos la cebolla muy fina y la rehogamos a fuego medio en una sartén con unas gotas de aceite de oliva virgen extra, con cuidado de que no se queme.

Cuando está blandita y transparente, añadimos la carne desmenuzada y revolvemos junto con la cebolla rehogada, durante unos minutos.

Añadimos los dos vasos de leche, la sal y la nuez moscada, y calentamos a fuego suave.

Mientras tanto, disolvemos bien la maicena con los 50 ml de leche. Cuando la leche de la sartén empiece a burbujear, añadimos la mezcla de leche y maicena y no paramos de dar vueltas con una cuchara, ya que empezará a espesar, y si no lo movemos continuamente habrá grumos.

Cocemos todo junto unos 5 minutos, sin parar de remover, y reservamos hasta que se enfríe completamente.

A continuación damos la forma a las croquetas, del tamaño que queráis. Yo siempre las prefiero pequeñas, casi de bocado, pero eso queda a vuestra elección. Y les doy forma con las manos untadas con un poco de agua (el método de las dos cucharillas se me atraganta).

Las pasamos por huevo batido y pan rallado, y las reservamos hasta el momento de freir. Si os sale mucha cantidad podéis congelarlas perfectamente, y después freirlas directamente del congelador. ¡Cómo se agradece tener este tipo de cosas preparadas en el congelador para unas prisas!

Para freir yo os aconsejo que uséis un cazo pequeño con bastante aceite muy caliente, y que no friáis muchas cada vez. De esta forma, las croquetas quedan cubiertas totalmente de aceite, no hay que darles la vuelta, y os evitáis que se abran en mitad de la fritura.

Freidlas, pasadlas por papel de cocina para retirar el exceso de aceite, y a comer.


sábado, 12 de marzo de 2016

Ensalada de mango y salmón

Esta receta es para esos días en los que te apetece comer ligero y sin complicaciones. La combinación del sabor dulce del mango con la intensidad del salmón ahumado a mí me gusta mucho. Le añado un poco de queso fresco para que llene un poco más. Váis a tardar 5 minutos en tenerla montada, ¡y no iréis a decir que no luce más que una ensalada de lechuga y tomate!



Ingredientes para 2 personas

Lechugas variadas
1 mango maduro
100 gr de salmón ahumado
1 cebolleta o cebolla roja pequeña
100 gr de queso fresco
Sal y aceite de oliva virgen extra





Cortad en trozos similares el salmón, el mango y el queso fresco y reservad.

Cortad en juliana la cebolleta o la cebolla roja, lo que prefiráis.

En una fuente colocad la mezcla de lechugas variadas. Por encima esparcid la cebolleta, y los trozos de mango, queso fresco y salmón.

Por último, añadid un poco de sal y aceite de oliva virgen extra.

Y ya está listo. Complicación cero, pero con un sabor estupendo.

lunes, 7 de marzo de 2016

Tomates secos en aceite

En los últimos meses hay algo que intento que no falte en mi frigorífico, y son estos tomates secos en aceite. Me encanta su sabor tan intenso, y ese aceite untado en un buen pan, para desayunar. Si tenéis previsto gastarlos rápidamente podéis añadirle unas bolas de mozarella, como véis en la foto, que pega muy bien con los tomates secos. Pero sólo en caso de gastarlos en uno o dos días, porque el queso se estropea antes que los tomates. Ante la duda mejor hacer los tomates por un lado y añadir la mozarella en el momento de servir. También se pueden usar para muchas recetas de pasta o ensaladas, como ya os comenté en mi ensalada de rúcula, mozarella y tomate seco.




Ingredientes

100 gr de tomates deshidratados
250 ml de aceite de oliva virgen extra
Orégano
Dientes de ajo
Unas gotas de vinagre
Sal





En un cazo pequeño con agua y unas gotas de vinagre poned a hervir los tomates deshidratados, unos 10 minutos.

Escurridlos muy bien, deben quedar lo más secos posible.

Pelad y laminad los dientes de ajo.

En un bote de cristal que cierre bien, colocad un fondo de tomates, unas láminas de ajo y algo de orégano, y cubrid con aceite. Repetid la operación, añadiendo capas de tomates, ajo, orégano y aceite, hasta rellenad el tarro.

Yo no le añado sal a los tomates, ya que suelen venir con sal suficiente para mi gusto, y en cualquier caso siempre podéis añadir un poco de sal gruesa en el momento de servirlos. Pero os lo dejo a vuestra elección, para lo que no sois 'tan sosos' como yo.


sábado, 16 de enero de 2016

Choco en salsa al estilo de Barbate

O así al menos lo llaman en el libro del que lo he sacado. No se trata de un libro de cocina, sino una novela negra: 'Mañana es otro mundo'. Al protagonista, un detective irlandés un poco excéntrico que vive en Vejer de la Frontera (sí, lo sé, suena rarillo), le encanta comer bien, beber bien, fumar bien, oir buena música... y de vez en cuando describe de una  forma muy detallada (como si estuvieras leyendo un libro de cocina), los platos que se prepara. Sólo le falta poner las cantidades que usa de cada ingrediente... y a veces también lo indica. Al leer esta receta la fijé en la mente, y hoy he salido corriendo al mercado a comprar choco (aquí en Málaga se llama jibia, en otros sitios sepia...). Y la verdad es que nos ha sabido a poco, así que la próxima vez aumento las cantidades. Y el olorcito, espectacular.


Ingredientes (para 3 personas)

500 gr de choco ya limpio
3 dientes de ajo
2 rodajas de pan duro
10 almendras peladas
1 cebolla
1 vaso de tomate triturado
1/2 vaso de vino blanco
1/2 vaso de agua
1 cucharadita de orégano
1/2 cucharadita de comino molido
1/2 cucharadita de pimentón
Sal y aceite de oliva virgen extra



Poned un fondo de aceite en la olla rápida, y dorad a fuego moderado los dientes de ajo y las almendras. Una vez dorados reservadlos en el vaso de la batidora.

En el mismo aceite tostad las rodajas de pan duro, y volcad también en el vaso de la batidora, al que añadiremos el vino blanco, el agua, el orégano, el comino y el pimentón.

Batid bien, y reservad el 'condumio' (así lo llama en el libro, no me imagino a un irlandés hablando de condumios).

En el mismo aceite, dorad un par de minutos la cebolla cortada en trozos grandes.

Mientras tanto, trocead el choco. Yo he hecho trozos grandes, que me parecía más vistoso, pero lo dejo a vuestra elección.

Cuando la cebolla ya está dorada, añadid el choco y rehogad otros 5 minutos.

A continuación añadid a la olla el tomate triturado y sofreid todo junto 5 minutos.

Por último, añadid 'el condumio' a la olla, mezcladlo todo muy bien, poned al punto de sal y tapad la olla.

Debéis cocinarlo a fuego muy suave durante unos 30 o 35 minutos. Siempre a fuego suave, porque esa salsa, al llevar pan, tiene un poco de tendencia a agarrarse al fondo.

Y ya está listo. El mejor acompañamiento son unas patatas recién fritas... y un pan que os guste para mojar la salsa... ¡porque váis a mojar!

lunes, 14 de diciembre de 2015

Pollo con salsa de mandarina

Tenía en casa unas mandarinas que estaban empezando a ponerse pochas, así que me puse a investigar qué hacer con ellas. La primera opción era algún postre, pero las cremas que encontraba eran con mantequilla, un poco pesadas. Así que al final decidí hacer una salsa de mandarinas para el pollo. ¿No es tan famoso el pato a la naranja? Pues yo pollo a la mandarina, más de andar por casa.


Ingredientes para 4 personas



1/2 pollo troceado
Harina para frituras
1 Cebolla grande
1 Vaso de zumo de mandarinas
1/2 Vaso de vino blanco
1/2 Vaso de agua
1 Cucharada sopera de salsa de soja
Almendras peladas y crudas
Sal, pimienta, chile en polvo
Aceite de oliva virgen extra



Calentad un poco de aceite de oliva virgen extra en una sartén, a fuego medio.

Salad los trozos de pollo y pasad por un poco de harina. Retirad bien el exceso de harina y freid el pollo en el aceite, hasta que esté dorado.

Reservad los trozos de pollo frito en una cazuela amplia.

Cortad la cebolla en trozos grandes y sofreid en la misma sartén, hasta que tome algo de color.

Escurrid bien la cebolla y añadid a la cazuela.

Poned la cazuela a fuego suave, y añadid el zumo de mandarina, el vino blanco, y el agua, la salsa de soja y las almendras. Poner al punto de sal y pimienta, y si os gusta, añadid un poco de chile en polvo, para darle un toque picante.

Tapad la cazuela y dejad cocinar a fuego suave durante 40 minutos. Removed de vez en cuando los trozos de pollo, para que no se agarren al fondo.

Servid con un poco de arroz blanco hervido. Como consejo, casi mejor usar trozos de pollo que no sean muy secos (claro que eso ocurre con todas las recetas de pollo, mejor muslos que pechuga).

jueves, 10 de diciembre de 2015

Ensalada rúcula, mozzarella y tomate seco

Ayer mismo encargué en el carnicero la cena de Nochebuena. Nada más y nada menos que una pata de cerdo asada. ¡Menos mal que somos muchos y podremos con 'el monstruo' en un ratillo! Pero para compañar creo que vamos a tener que pensar en algunas ensaladas, para aligerar un poco el menú. El año pasado hice la ensalada de piña y rúcula, y no os imagináis el éxito que tuvo. Este año tal vez me decante por ésta otra de rúcula, tomates secos y mozzarella. Me encanta el sabor de los tomates secos. Podéis comprarlos ya en aceite, o bien secos e hidratarlos vosotros, según las instrucciones de mi amiga Lidia. Y no os cuento nada de ese aceite con un pan recién hecho para desayunar. También podéis cambiar en esta ensalada la rúcula (si no os gusta el saborcito picante que aporta) por unas hojas tiernas de espinacas.



Ingredientes

Hojas de rúcula o espinacas
Tomate (usad uno bueno, por favor, que es Navidad)
Mozzarella
Tomates secos en aceite
Sal y aceite para aliñar






Esto tiene poco misterio. Colocad en una fuente amplia un fondo de hojas de rúcula o espinacas, y una cama de tomate en lonchas finas.

Sobre esta base, colocar la mozzarella troceada o en bolitas, y los tomates secos cortados en láminas.

Añadid sal al gusto y un chorrito del aceite de los tomates.

Receta resultona, rápida y rica.